El conducto de humos supone un aspecto de importancia básica en el buen funcionamiento de las estufas de leña y cumple principalmente dos funciones.
- Evacuar los humos y gases sin peligro fuera de la vivienda.
- Proporcionar tiro suficiente en la estufa para que el fuego se mantenga vivo.
Resulta imprescindible que esté fabricado perfectamente y que sea sometido a operaciones de manteniento para conservarlo en buen estado (es recomendable limpiarlo siempre antes del inicio de la nueva temporada de encendidos de chimeneas por un lado para eliminar los restos de hollín que pudiera acumular, y para asegurarnos que no hayan hecho ningún nido los pájaros o se hayan metidos cuerpos extraños en el interior de los mimos que dificulten o impidan la salida de humo a través de los mismos). Gran parte de los problemas por mal funcionamiento de los aparatos se refieren exclusivamene a un tiro inadecuado resultado de una falta de mantenimiento y limpieza de los mismos. Aparatos que recien instalados funcionan perfectamente y evacuaban el humo correctamente, si de una temporada para otra dejan de funcionar bien, el problema casi siempre es debido a que los pájaros hayan hecho un nido, a que en vez de quemar leña se hayan quemado revistas o bolsas de plásicos que obstruyen el tubo, o incluso que se haya puesto una tela metálica en el sombrete exterior con la idea de que no entren pájaros en el tubo, y la misma tela ha acumulado hollín y se han cerrado los huecos por donde salía el humo cuando la tela metálica estaba limpia.
Los tubos para estufas de leña o chimeneas deben cumplir los siguientes requisitos para el correcto funcionamiento del aparato:
- La sección interior debe ser circular.
- Estar térmicamente aislado, bien por la obra en el interior de la vivienda y en el exterior de la misma, y en el caso de que en el exterior de la vivienda no se revista de obra es muy recomendable instalador tubos de doble pared o aislados, así evitamos fenómenos de condensación (el humo se licua por choque térmico), y evitamos que al salir el tubo al exterior de la vivienda que suele estar a una temperatura mayor que en el exterior, ese cambio de temperatura provoque que el humo se enfríe rápidamente, aumentando por tanto su peso, y provoque problemas de revocos de humos en el interior del aparato.
- Como norma general los tubos no deben presentar estrangulamientos (reducciones o ampliaciones) y tener una estructura vertial con desviaciones no superiores a 45º (siempre que sea posible el tubo se ha de colocar recto y como máximo con dos de 45º). No es recomendable colocar tubo en horizontal (acostado) por encima de una estancia con la idea de que el calor que desprende ese tubo caliente la habitación, ya que el tubo al estar acostado provoca que se acumule el hollín y que el humo pierda velocidad con problemas muy probables de revoco o condensación.
- Si el tubo se ha utilizado anteriormente, debe estar limpio.
- Si el tubo termina en un cañón de chimenea de obra, entubar el mismo hasta el final del cañón de ladrillo y tapar los huecos que quedan entre el tubo circular y el revestimiento de ladrillos. Nos hemos encontrado muchas veces, que en obras nuevas los constructores sólo entuban hasta ras de la teja, y dejan la salida de humos libre al interior del cañón de ladrillos, con lo que debido al cambio de sección del tubo, y a que a dichos ladrillos no le llega el calor del aparato por inducción a través del tubo, se acumula el humo, se enfría cogiendo peso, y produce problemas de revoco del mismo.
- No hay que utilizar nunca el mismo conducto de humos para varios aparatos. Cada aparato que se coloque ha de tener su salida de tubos de chimenea independiente uno del otro, y si por ubicación de los mismos quedasen las salidas muy próximas unas de otras, es recomendado el colocar una más alta que otra, ya que ocurre a menudo que el humo que sale el humero de una chimenea, se reintroduce a la casa por el tubo que está cercano al mismo.
- El conducto de humos tiene que estar adecuadamente alejado de materiales inflamables o combustibles a través de un oportuno aislamiento o un intersticio de aire, quedando prohibido hacer transitar por el interior tuberías de instalaciones o canales de abduccion de aire.
- Queda prohibido también hacer aberturas móviles o fijas en el mismo para la conexión del ulteriores aparatos diferentes.
- Lo que suelen recomendar casi todos los fabricantes en la instalación de estufas de leña o chimeneas de leña, es que la cantidad de tubos de chimenea instalados, ronde entre los 3,5 metros de tubo y los 5 metros, que supere la medianero del tejado, y quede terminado por un sombrerete o sombrero de chimenea (preferentemente antirrevoco o giratorio).
El tiro del conducto de humos también depende de la idoneidad del sombrerete. Por lo tanto es indispensable que, si está construida de forma artesanal, la sección de salida sea más de dos veces la sección interior del humero. Puesto que tiene que superar, siempre la cumbre del ejado, la chimenea deberá asegurar la descarga incluso en presencia de viento.
El sombrerete debe cumplir los requisitos siguienes:
- Tener una sección interior equivalente a la de la chimenea.
- Tener una sección útil de salida, doble de la interior del humero.
- Estar construido de manera que impida la penetración en el humero de lluvia, nieve y cualquier cuerpo ajeno.
- Ser fácilmente inspeccionable, para las operaciones de mantenimiento y limpieza que procedan.
Hoy en día, los fabricantes de chimeneas de leña y estufas de leña cumplen con el marcado CE y han de obtener el certificado de industria antes de comercializar un producto, por lo que los ingenieros hacen diseños, les hacen pruebas en sus laboratorios comprobando su buen funcionamiento y rendimiento, y después las comercializan. Es más, muchas de ellas están obeniendo los certificados iso 9001 uno de calidad en la fabricación, con lo que adquiriendo estufas de este tipo de marcas, tenemos la seguridad de estar adquiriendo buenos aparatos y que funcionan bien, por lo que en casi la mayoría de casos, cuando hay algún "problema" de funcionamiento suelo ser debido a una deficiente instalación o a una mala elección del aparato (instalar un aparato demasiado grande o potentente para la cantidad de metros de la estancia donde los hemos colocado, colocar tubos en horizontal por la vivienda, no superar la cumbrera de la casa, colocar un metro de tubo o ni siquiera uno y dejar la salida libre al cañón de la chimenea de obra, no aislar convenientemente el revestimiento, no dejarle entrada y salida de aire al mismo, etc., etc...).
Azulejos y Chimeneas Gutierrez


